
El
Castillo-Palacio del Señor también llamado palacio del Marqués de Valdecarzana y palacio del Marqués de Bendaña
es un edificio situado en la Plaza de la Iglesia de arquitectura ojival de
últimos del siglo XIII con detalles del gótico de los siglos XIV y XV.
El edificio fue levantado, en una extensión de 1300 metros cuadrados
y sin otros edificios a su alrededor, ya que solo habían unas cuantas casas en
un montecillo, llamado vulgarmente "Altico de la Serrada", de las que
todavía se descubren vestigios. Dice la tradición que bajaron algunos de los
habitantes de un grupo de casas situadas en el Camino Real a fundar el lugar,
por invitación del dueño del Palacio.
Se trata de un palacio-fortaleza medieval, con una
doble utilidad: residencial-factoría y uso defensivo militar.
Es
un edificio, de cal, arena y piedra. Su planta tiene 26 metros de longitud en
su fachada por 56 de profundidad (24 metros cubiertos y 32 metros descubiertos). En
el lienzo de fachada, lisa y sencilla, está la única puerta de jambas y arcos
de medio punto en grandes doveles, y en el centro de su parte superior, entrada
con un espacio en cuadro que, quizás en azulejos, llevó el escudo de armas de
este señorío. Hay en esta fachada tres ajimeces (ventanas) de pétreas jambas
con ojivas (la de encima de la puerta con tres trevolados y un portaluz,
lamentablemente desaparecida), que se levantan sobre sus repisas y por el
extremo superior sostenía su propio capitel, y éste, los arranques de sus
ojivas.
Franqueando
su entrada aparece la primera dependencia, de bóveda de arco rebajado del siglo
XV, con crucería de aristas sencillas del ojival, período primario. De igual
factura es la pieza que conduce a la única escalera que lleva a las salas y
habitaciones del entresuelo y del primer piso. Entre el vestíbulo de entrada
descrito y el aposento de enfrente, que da acceso al descubierto, está el patio
de armas o de luces, y que es un rectángulo. A la derecha del entrante está el
cuarto que (según el cura Cabos) sería cámara o tras sagrario cuando la
dependencia que le sigue fue la primitiva iglesia o capilla antes descrita.
Antiguamente, se utilizó este cuarto por los arrendatarios de las posesiones de
este señorío para almacén de algarrobas, y últimamente se adaptó y usó por sus
sucesores como lagar.
A
continuación de la capilla y en la misma dirección, está la cárcel con su
puerta y reja, que dan al interior entrada y tenebrosa luz respectivamente.
Después de un espacio de terreno cuya cubierta con arco de medio punto debió
ser edificada muy posteriormente a todo el edificio, se llega a la entrada del
recinto descubierto, que es un cuadro tapiado de 32 por 26 metros .
En
el lado izquierdo entrante desde la plaza a este palacio, está la dependencia
que da acceso a la
escalera. Sigue el espacio que sirvió de base a la torre
palacial, cuyos cuatro lados iguales, con tres ventanas cada uno, rematadas por
un capitel, sobresalía por encima del tejado general del edificio siete metros,
dominando el panorama. En el año 1925, por motivos de amenaza de ruina, fue
derruida con permiso de la dueña doña María Dominga Queralt y Queralt, condesa
de Santa Coloma y baronesa de este señorío.
En
el recinto ante las escaleras, están las puertas al establo y bajas dependencias,
y, tomada la escalera en sus dos tramos, se accede a las habitaciones del
entresuelo. Se llega al piso principal, formado por amplios y severos
departamentos según el carácter de sus moradores y de la época, con marcos y
ventanas de arcos ojivales, redondos y conopiales.
La
cámara principal es el salón de "Territoriales", con su artesonado y
escudo de los "Ferrer y Robles", señores de Sot en el siglo XV. Su
chimenea gótico-conopial, con el escudo de armas en relieve (tres bandas
generales diagonales de los "Ferrer de Mallorca y de Valencia") y sus
poyos de piedra en ambos lados de los ventanales-tréboles. Se llega a la
celosía-tribuna que da vistas al altar mayor de la actual iglesia parroquial.
Ya
en el segundo piso, la azotea, a la que se sube por la escalera espiral de la
desaparecida torre. Sus dependencias apenas si han sido usadas. Una de ellas
recibe la luz por una serie de nueve ventanas iguales, de arco ojival rebajado,
abiertas en la misma línea del muro que da al descubierto de la actual iglesia.
Fue tradición que cuando algún vasallo era
sentenciado por el Señor a muerte de horca, desde una ventana de la torre del
palacio, con bandera roja, daba la señal al justicia, para que cumpliera su
decreto, ahorcando al reo, sobre una colina que existe en dirección a Santa
Lucía y que es llamada "Monte de la Horca".
Fue declarado Bien de Interés Cultural el 14 de
agosto de 2001. Actualmente es de propiedad particular, aunque está abierto al
público previa cita con los responsables del inmueble.
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