La
iglesia fue trazada por el
arquitecto Minguez y realizada por el maestro de obras Mauro Minguet a finales
del siglo XVIII en estilo neoclásico. Su planta es perfecta cruz latina, de una
sola nave central rectangular, de 40m de longitud y un crucero de 30m de
longitud por 8.20m de latitud. Su altura
es de 12m y el grueso de los muros de 1.50m.
Tiene
espectacular fachada de frontón clásico, torres rectangulares gemelas y gran
cúpula de tejas azules vidriadas. Estás dos torres tienen ocho (cuatro cada
una) ventanales de medio punto para campanas, y están rematadas por cúpula y
cupulino de tejas, como la central mayor, pero de forma escamada.
Este
templo fue bendecido previa delegación del Sr. Obispo Gómez de Haedo, por D.
Joaquín Cabos, cura de la parroquia, el sábado 22 de septiembre de 1787.
El
altar mayor era un hermoso templete de estilo corintio del año 1803, con la
imagen escultural policromada de la Inmaculada, tallada por Antonio Calvo
(1807) y, rematado por airosa cúpula terminada por un anagrama de María con
raya dorada. Este templete-altar estaba levantado en el centro de la cabecera
de la cruz, y destruido, como la imagen durante la guerra civil (1936).
Terminada la contienda, en el año 1939, le sustituyó uno provisional para el
culto, hasta que en 1956, en el mismo punto céntrico que el anterior templete,
se colocó, una mesa-altar fija, de ricos mármoles, costeada por los feligreses.
Esta mesa-altar fue trasladada en el año 1969 al centro de la cruz, debajo de
la cúpula.
Destaca
sobre todo en el altar mayor la obra de Juan de
Juanes una de las obras más importantes de la pintura renacentista
valenciana. La pintura es un óleo
sobre tabla estando formado por dos partes principales. La inferior, en la que
aparece la Inmaculada en el centro rodeada por sus padres y la superior, en la
que aparece Dios.
No se han
encontrado datos fiables sobre la procedencia de esta obra. La primera reseña
que aparece corresponde al 1621 y sabemos que permanece en la Iglesia primitiva
durante 155 años. De aquí pasó a la Iglesia interina (ermita de los Santos
Patronos), hasta la construcción de la Iglesia actual, momento en el que pasó a
presidir el altar mayor como titular de siempre. Posteriormente fue sustituida
por la obra de Antonio Calvo y pasó a presidir la sacristía hasta finales de Julio
de 1936, en que lo depositaron en la casa consistorial junto con otro valioso
cuadro del Arcángel San Miguel, por miedo a ser destruidos durante la contienda
se quisieron trasladar a Norteamérica, cosa que no ocurrió finalmente por haber
terminado la guerra antes de ser embarcados.
En
la iglesia se conservan también diversas reliquias religiosas como el Cáliz,
que debido a su diseño se piensa que es del primer tercio del S. XIX y tal vez
salido de obradores madrileños.
Otra
de las reliquias es la Crismera y Portaviático, de plata en su color, de fines
del S.XVII y que se realizó en talleres valencianos (sin marcas ni punzón).
También encontramos el Portapaz de bronce y fundición y perteneciente al
S.XVIII (sin marcas ni punzón). A la segunda mitad del S.XVI corresponde la
Naveta de plata en su color, repujado y cincelado. Pertenece a talleres
valencianos y lleva contraste pero no punzón. Por último está la Palmatoria, de
bronce, fundición y torneado, datada de la primera mitad del S.XIX. Es de plato
circular de campo liso y mango alargado y torneado. Estilísticamente responde a
la tendencia neoclásica, pero con ciertas reminiscencias rococas.

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