lunes, 1 de octubre de 2012

HISTORIA



En la extensión que hoy ocupa el término municipal de Sot de Ferrer, existían, un poblado romano en el Alto de los Moros y poblados ibéricos en el Sitio de Zamel,  Alto de la Fuente y en Rochinas. Siendo este último el mejor conocido y más importante de la comarca, puesto que puede conocerse su estructura urbanística, además de una buena colección de materiales arqueológicos.
El rey D. Jaime I recupera estas tierras para los cristianos allá por el año 1245 y las cede a D. Hurtado de Lihori, familiar de los duques de Liria, en pago a sus buenos servicios durante la campaña, y éste les da el nombre de Soto.
Unos años más tarde, don Hurtado edifica allí, en una superficie de 1300 m2  y como lugar de recreo para habitar con sus familiares, un magnífico palacio de estilo gótico primitivo con alardes ojivales en los ventanales de su fachada, único edificio en la población, bien que tuviera otra forma o extensión que hoy día.
Había también unas cuantas casas en el montecillo, llamado vulgarmente el "Áltico de la Serrada", de las que todavía se descubren vastas ruinas y vestigios. Se llamaba así este monte por estar enfrente de una partida de huerta, de nombre la Cerrada, que estaba circundada por una pared o tapia de buena argamasa para defender los frutos de los animales, como zorros, gatos monteses, etc., que se criaban en el monte vecino, llamado el Cerrobogar, que era impenetrable por su excesiva maleza. También estaba la casa de Gobea, que era como una masía, sita en lo último del término que linda con el de Soneja por la parte de Azuébar, de la que se trajeron algunas piedras labradas toscamente para ser puestas en las esquinas de algunas casas del pueblo, como puede verse si repasamos el mismo.
Los edificios podían ser de 300 o 400 años antes de la expulsión de los moriscos, pero todavía podría presumirse que fueran de los dos primeros poblados que fundaron los moros cuando entraron en España la tercera y última vez, pues al estar cerca del Mediterráneo no tardarían en venir junto a un río que tiene suficientes aguas como para despertarles el deseo de fundar, vecinos a la carretera de Zaragoza a Valencia (Camino Real)  y no muy lejos de algunos pueblos crecidos que hacen el comercio y portes menos onerosos que a otros. Estas conjeturas las corroboran las ruinas y fragmentos que aparecen junto al Camino Real y dentro del mismo y en varios montecillos y heredades. En otros muchos lugares aparecen vestigios y señales de haber habido en ellos edificios desde muy antiguo, ya que aparecen fragmentos de losas de barro cocido con las que los moriscos cubrían los sepulcros. Igualmente aparecen tinajas, cántaros, ollas y otras vasijas de distinta figura que las dichas y de mejor fábrica, además de paredes, pisos, cimientos, etc., que nos muestran gran antigüedad. Todo ello, aunque no demuestre que el pueblo sea tan antiguo como los edificios presumidos, vemos que los mismos moriscos se estimaban más vivir dispersos que unidos cuando la conveniencia de alguna fuente, fertilidad, etc., los invitaba, o al menos da lugar a que nos remontemos al tiempo que ya dijimos.
Tenemos otra fuerte conjetura de ser antiguo este pueblo, y es, al parecer, cómo aparecen en las calles varios fundamentos de casas que indican haber tenido todo el pueblo la misma situación, aunque no la misma dirección y figuras en sus calles y plazas. Estos vestigios se descubren claramente en frente de la casa de Josef Bover y Gómez, enfrente de la acequia llamada de la Gregoria, de la de Miguel Bover, de la de Josef García, de la de Vicente Gil Mayor, y otros cuyos fundamentos de paredes cruzan la calle, algunos al menos.
En la orilla del Camino Real había muchas casas, tanto a la de este término como al del de Segorbe, cuyos restos lo corroboran. Pues, en efecto, cavando unos peones en una heredad junto al camino y barranco del Sr. D. Antonio Soriano, cura de Navajas, descubrieron fundamentos de una gran casa, y entre sus ruinas muchas tejas, medias tinajas grandes, fragmentos de ollas y cántaros, con algunos pedazos de cielo raso, los cuales hacen pensar serían coetáneos de la conquista, a cuya conjetura nos inclina otra, y es que en el altar de la Capilla de Santa Lucía se ven las imágenes de San Jaime y las barras de Aragón, que junto con el estilo gótico, los huesos humanos y casi medias calaveras vistas y desenterradas a la espalda del coro de dicha capilla, dan lugar a inferir que el rey Jaime I haría fundar aquella iglesia para los cristianos que entre aquellas gentes debía haber.
Dícese por tradición que bajaron algunos de los habitantes en el Camino Real, tanto moros como cristianos (que serían muy pocos), a fundar el lugar invitados por el dueño del palacio, que sería el primer señor y poblador, y también convidados de la mejor proporción de aguas, vega, etc., y que dicho señor, que era cristiano, hacía celebrar los divinos oficios en una estancia de su casa, que en el día se llama capilla, la cual está al entrar en el palacio a la mano derecha, en el piso de tierra, desde la puerta hasta la cárcel.
En el año 1609, fueron expulsados los moriscos de Logroño y de la Sierra de Espadán, los cuales eran ya muy pocos.
En este mismo año de la expulsión, viendo los señores territoriales que las tierras, por falta de colonos iban a quedar yermas con notable detrimento para el rey, de los mismos señores, y del Estado, hicieron representación de ello a la Majestad, insinuando al mismo tiempo lo que podia convenir sobre el particular, de lo que resultó que el rey cedió a los señores territoriales las haciendas que fuesen de los moriscos, pero con la obligación de satisfacer los censos y demás deudas contraídas por éstos. Luego los señores fueron repartiendo las haciendas a los vecinos  con las obligaciones y capitales de incautación. En la cesión hecha por el rey a los señores, eran comprendidas las propias aljamas (así llamaban al ayuntamiento o al lugar), como molino, horno, tienda, panadería, etc., que hasta entonces lo eran del pueblo.
En el año 1610, el 6 de enero fue otorgada por Jaume Ferrer, señor de Sot, la carta de población a los nuevos habitantes. A aquellos se les impusieron, en una redacción de treinta artículos, con un prólogo y un colofón, de obligado cumplimiento, escritos en valenciano, unas obligaciones y condiciones que cumplir.
En el año 2010, el 6 de enero se conmemoró el 400 aniversario de la carta de población, con la inauguración de un mural en socarrat, ubicado en el Ayuntamiento que representa el momento de la firma del notario de la carta puebla.
En junio de 1884 se tomaron en este pueblo algunas preventivas en vista de haberse declarado el cólera morbo en algunas poblaciones de las provincias de Lérida y Alicante. Pero gracias a Dios, pasó el citado año sin novedad en este distrito. No fue hasta 1885 cuando se dio la primera defunción, el día 13 de junio, motivo por el cual fueron suspendidas las fiestas patronales de ese año. Se sacaron en procesión las imágenes del Santo Cristo y de San Roque para pedir por la salud de los enfermos y para que nos librase de tan súbita muerte. 
En nuestra población la cultura siempre ha estado muy arraigada, entre 1890 y 1895 se creó la primera banda de música, y varias compañías de teatro. Hasta el año 1936, que estalló la Guerra Civil, estuvieron en pleno apogeo. Durante la Guerra Civil y la postguerra hubo una etapa de declive hasta llegar a la década de los 60, en la que la actividad cultural volvió a resurgir con mucha fuerza.
Después de muchas reuniones, elegir la junta y buscar un local, el Tele-Club se inauguró el 27 de Septiembre de 1969, en presencia del Obispo D. José Pont i Gol, el Sr. Delegado Provincial de información y turismo, D .Luis Algar, el asesor provincial de TC, D. Vicente Aguilella y las autoridades locales. A partir de aquí  comienza el verdadero trabajo de estos jóvenes emprendedores.
Se realizaron conferencias de todo tipo, excursiones por España, y había un grupo de espeleología, los cuales entraron varias veces a la cueva de La Moneda, donde depositaron un nacimiento. También trabajaron, y mucho para hacer el campo de fútbol en el río, donde se organizaron durante muchos años, además de campeonatos de fútbol, campeonatos de atletismo con repercusión provincial.
Trascurrido un tiempo y dado el deterioro del local en septiembre de 1972 se cambiaron a otro que estaba en la Plaza de la Iglesia. Desde este momento hasta 1978 se siguieron realizando actividades de todo tipo, hasta que por un descuido se produjo un incendio que lo quemó todo. Fue el fin de una etapa, y ya no se volvió a hacer otro local hasta que se formó el Centro Cultural.
Una de las cosas más importantes que hicieron, a nuestro entender, fue formar la biblioteca, que empezaron llevando libros de casa o poniendo 50 pesetas, llegando su legado hasta nuestros días.
El Tele-Club de Sot de Ferrer, fue innovador para su tiempo, siendo uno de los primeros a nivel comarcal.

El Centro Cultural está ubicado en el antiguo cuartel de la Guardia Civil. En un principio se encontraba en la parte de arriba de la biblioteca y en la parte de abajo había, una sala de ping-pong, sala de exposiciones, taller de actividades, almacén y baños.
Dentro de las actividades del Centro Cultural, además de organizar el Verano Cultural se realizaban acampadas, excursiones a la nieve, talleres de manualidades, cine, etc.
El Centro Cultural también tenia días de mucho arraigo en la población: El Día del Libro, en el que se realizaba una pequeña feria literaria, y se homenajeaba cada año a un autor, tanto del mundo de las letras nacional como más modestamente a autores locales.
Asimismo se realizaban unos cuadernillos con el nombre genérico “Aproximación a nuestra historia” en los que se recopilaban datos e historias que proporcionaban las gentes de Sot. En nuestros días se realizan los mismos actos y además se preparan teatros y talleres para fomentar la lectura con la participación, sobre todo de los niños.
Otro día importante que se celebraba en Sot era el Día del Árbol, en el que antiguamente se cantaban y bailaban “arenillas” y hoy se replanta o acondiciona alguna zona verde del pueblo.
En el año 1987 se creó la Universidad Popular en Sot de Ferrer, que fue la primera sede de la provincia de Castellón. Se realizaban cursos por toda la comarca y llegado el verano se reunían todos en una fiesta.
Se publicó un libro, en 1991, que se llamó “A escullar”. Fue un gran trabajo de investigación comarcal. Es muy interesante por su contenido, ya que explica cocina, consumo, dietas, alimentación y recetarios de todos los pueblos, al mismo tiempo que cuenta las formas de vida de la comarca.
Sot de Ferrer tiene publicados tres libros sobre nuestra historia:
-      “Repoblar para vivir” Sot de Ferrer. Un ejemplo de repoblación en el Palancia   (ss. XIV-XVIII), que cuenta la historia de la carta puebla de 1610.Fue escrito por D. Francisco J. Guerrero Carot y D. Juan Corbalan de Celis y Durán y publicado en  año 2002.
-      “Sot de Ferrer, datos y noticias históricas” , éste nos describe, sobre todo,  la vida de la población desde el s. VIII hasta el s. XX , tanto la historia de su patrimonio, como la de sus gentes. La primera edición fue realizada por  D. David Solsona Montón y D. Rufino García García en 1971 y la segunda edición fue corregida y ampliada por D. José Luis Sierra Bellés en 1996.
-      “El habla de Sot de Ferrer” escrito por Isabel Ríos García en 1989, que nos explica la fonética, morfología y léxico del habla de Sot.

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