En la extensión que hoy ocupa el término municipal de Sot de
Ferrer, existían, un poblado romano en el Alto de los Moros y poblados ibéricos
en el Sitio de Zamel, Alto de la Fuente
y en Rochinas. Siendo este último el mejor conocido y más importante de la
comarca, puesto que puede conocerse su estructura urbanística, además de una
buena colección de materiales arqueológicos.
El rey D. Jaime I recupera estas tierras para los cristianos
allá por el año 1245 y las cede a D. Hurtado de Lihori, familiar de los duques
de Liria, en pago a sus buenos servicios durante la campaña, y éste les da el
nombre de Soto.
Unos años más tarde, don Hurtado edifica allí, en una
superficie de 1300 m2
y como lugar de recreo para habitar con
sus familiares, un magnífico palacio de estilo gótico primitivo con alardes
ojivales en los ventanales de su fachada, único edificio en la población, bien
que tuviera otra forma o extensión que hoy día.
Había también unas cuantas casas en el montecillo, llamado
vulgarmente el "Áltico de la Serrada", de las que todavía se
descubren vastas ruinas y vestigios. Se llamaba así este monte por estar
enfrente de una partida de huerta, de nombre la Cerrada, que estaba circundada
por una pared o tapia de buena argamasa para defender los frutos de los animales,
como zorros, gatos monteses, etc., que se criaban en el monte vecino, llamado
el Cerrobogar, que era impenetrable por su excesiva maleza. También estaba la
casa de Gobea, que era como una masía, sita en lo último del término que linda
con el de Soneja por la parte de Azuébar, de la que se trajeron algunas piedras
labradas toscamente para ser puestas en las esquinas de algunas casas del
pueblo, como puede verse si repasamos el mismo.
Los edificios podían ser de 300 o 400 años antes de la
expulsión de los moriscos, pero todavía podría presumirse que fueran de los dos
primeros poblados que fundaron los moros cuando entraron en España la tercera y
última vez, pues al estar cerca del Mediterráneo no tardarían en venir junto a
un río que tiene suficientes aguas como para despertarles el deseo de fundar,
vecinos a la carretera de Zaragoza a Valencia (Camino Real) y no muy lejos de algunos pueblos crecidos que
hacen el comercio y portes menos onerosos que a otros. Estas conjeturas las
corroboran las ruinas y fragmentos que aparecen junto al Camino Real y dentro
del mismo y en varios montecillos y heredades. En otros muchos lugares aparecen
vestigios y señales de haber habido en ellos edificios desde muy antiguo, ya
que aparecen fragmentos de losas de barro cocido con las que los moriscos
cubrían los sepulcros. Igualmente aparecen tinajas, cántaros, ollas y otras
vasijas de distinta figura que las dichas y de mejor fábrica, además de
paredes, pisos, cimientos, etc., que nos muestran gran antigüedad. Todo ello,
aunque no demuestre que el pueblo sea tan antiguo como los edificios
presumidos, vemos que los mismos moriscos se estimaban más vivir dispersos que
unidos cuando la conveniencia de alguna fuente, fertilidad, etc., los invitaba,
o al menos da lugar a que nos remontemos al tiempo que ya dijimos.
Tenemos otra fuerte conjetura de ser antiguo este pueblo, y
es, al parecer, cómo aparecen en las calles varios fundamentos de casas que
indican haber tenido todo el pueblo la misma situación, aunque no la misma
dirección y figuras en sus calles y plazas. Estos vestigios se descubren
claramente en frente de la casa de Josef Bover y Gómez, enfrente de la acequia
llamada de la Gregoria, de la de Miguel Bover , de la de Josef García ,
de la de Vicente Gil
Mayor, y otros cuyos fundamentos de paredes cruzan la calle, algunos al menos.
En la orilla del Camino Real había muchas casas, tanto a la
de este término como al del de Segorbe, cuyos restos lo corroboran. Pues, en
efecto, cavando unos peones en una heredad junto al camino y barranco del Sr.
D. Antonio Soriano, cura de Navajas, descubrieron fundamentos de una gran casa,
y entre sus ruinas muchas tejas, medias tinajas grandes, fragmentos de ollas y
cántaros, con algunos pedazos de cielo raso, los cuales hacen pensar serían coetáneos
de la conquista, a cuya conjetura nos inclina otra, y es que en el altar de la
Capilla de Santa Lucía se ven las imágenes de San Jaime y las barras de Aragón,
que junto con el estilo gótico, los huesos humanos y casi medias calaveras
vistas y desenterradas a la espalda del coro de dicha capilla, dan lugar a
inferir que el rey Jaime I haría fundar aquella iglesia para los cristianos que
entre aquellas gentes debía haber.
Dícese
por tradición que bajaron algunos de los habitantes en el Camino Real, tanto
moros como cristianos (que serían muy pocos), a fundar el lugar invitados por
el dueño del palacio, que sería el primer señor y poblador, y también
convidados de la mejor proporción de aguas, vega, etc., y que dicho señor, que
era cristiano, hacía celebrar los divinos oficios en una estancia de su casa,
que en el día se llama capilla, la cual está al entrar en el palacio a la mano
derecha, en el piso de tierra, desde la puerta hasta la cárcel.
En
el año 1609, fueron expulsados los moriscos de Logroño y de la Sierra de
Espadán, los cuales eran ya muy pocos.
En
el año 1610, el 6 de enero fue otorgada por Jaume Ferrer, señor de Sot, la carta
de población a los nuevos habitantes. A aquellos se les impusieron, en una
redacción de treinta artículos, con un prólogo y un colofón, de obligado
cumplimiento, escritos en valenciano, unas obligaciones y condiciones que
cumplir.
En
el año 2010, el 6 de enero se conmemoró el 400 aniversario de la carta de
población, con la inauguración de un mural en socarrat, ubicado en el
Ayuntamiento que representa el momento de la firma del notario de la carta
puebla.
En
junio de 1884 se tomaron en este pueblo algunas preventivas en vista de haberse
declarado el cólera morbo en algunas poblaciones de las provincias de Lérida y
Alicante. Pero gracias a Dios, pasó el citado año sin novedad en este distrito.
No fue hasta 1885 cuando se dio la primera defunción, el día 13 de junio,
motivo por el cual fueron suspendidas las fiestas patronales de ese año. Se
sacaron en procesión las imágenes del Santo Cristo y de San Roque para pedir
por la salud de los enfermos y para que nos librase de tan súbita muerte.
En
nuestra población la cultura siempre ha estado muy arraigada, entre 1890 y 1895
se creó la primera banda de música, y varias compañías de teatro. Hasta el año
1936, que estalló la
Guerra Civil , estuvieron en pleno apogeo. Durante la Guerra Civil y la
postguerra hubo una etapa de declive hasta llegar a la década de los 60, en la
que la actividad cultural volvió a resurgir con mucha fuerza.
Después
de muchas reuniones, elegir la junta y buscar un local, el Tele-Club se
inauguró el 27 de Septiembre de 1969, en presencia del Obispo D. José Pont i
Gol, el Sr. Delegado Provincial de información y turismo, D .Luis Algar, el
asesor provincial de TC, D. Vicente Aguilella y las autoridades locales. A
partir de aquí comienza el verdadero
trabajo de estos jóvenes emprendedores.
Se
realizaron conferencias de todo tipo, excursiones por España, y había un grupo
de espeleología, los cuales entraron varias veces a la cueva de La Moneda,
donde depositaron un nacimiento. También trabajaron, y mucho para hacer el
campo de fútbol en el río, donde se organizaron durante muchos años, además de
campeonatos de fútbol, campeonatos de atletismo con repercusión provincial.
Trascurrido
un tiempo y dado el deterioro del local en septiembre de 1972 se cambiaron a
otro que estaba en la Plaza de la Iglesia. Desde este momento hasta 1978 se
siguieron realizando actividades de todo tipo, hasta que por un descuido se
produjo un incendio que lo quemó todo. Fue el fin de una etapa, y ya no se
volvió a hacer otro local hasta que se formó el Centro Cultural.
Una
de las cosas más importantes que hicieron, a nuestro entender, fue formar la
biblioteca, que empezaron llevando libros de casa o poniendo 50 pesetas,
llegando su legado hasta nuestros días.
El
Tele-Club de Sot de Ferrer, fue innovador para su tiempo, siendo uno de los
primeros a nivel comarcal.
El
Centro Cultural está ubicado en el antiguo cuartel de la Guardia Civil. En
un principio se encontraba en la parte de arriba de la biblioteca y en la parte
de abajo había, una sala de ping-pong, sala de exposiciones, taller de
actividades, almacén y baños.
Dentro
de las actividades del Centro Cultural, además de organizar el Verano Cultural
se realizaban acampadas, excursiones a la nieve, talleres de manualidades,
cine, etc.
El
Centro Cultural también tenia días de mucho arraigo en la población: El Día del
Libro, en el que se realizaba una pequeña feria literaria, y se homenajeaba
cada año a un autor, tanto del mundo de las letras nacional como más
modestamente a autores locales.
Asimismo
se realizaban unos cuadernillos con el nombre genérico “Aproximación a nuestra
historia” en los que se recopilaban datos e historias que proporcionaban las
gentes de Sot. En nuestros días se realizan los mismos actos y además se
preparan teatros y talleres para fomentar la lectura con la participación,
sobre todo de los niños.
Otro
día importante que se celebraba en Sot era el Día del Árbol, en el que
antiguamente se cantaban y bailaban “arenillas” y hoy se replanta o acondiciona
alguna zona verde del pueblo.
En
el año 1987 se creó la
Universidad Popular en Sot de Ferrer, que fue la primera sede
de la provincia de Castellón. Se realizaban cursos por toda la comarca y
llegado el verano se reunían todos en una fiesta.
Se
publicó un libro, en 1991, que se llamó “A escullar”. Fue un gran trabajo de
investigación comarcal. Es muy interesante por su contenido, ya que explica
cocina, consumo, dietas, alimentación y recetarios de todos los pueblos, al
mismo tiempo que cuenta las formas de vida de la comarca.
Sot
de Ferrer tiene publicados tres libros sobre nuestra historia:
- “Repoblar
para vivir” Sot de Ferrer. Un ejemplo de repoblación en el Palancia (ss. XIV-XVIII), que cuenta la historia de
la carta puebla de 1610.Fue escrito por D. Francisco J. Guerrero Carot y D.
Juan Corbalan de Celis y Durán y publicado en
año 2002.
- “Sot
de Ferrer, datos y noticias históricas” , éste nos describe, sobre todo, la vida de la población desde el s. VIII
hasta el s. XX , tanto la historia de su patrimonio, como la de sus gentes. La
primera edición fue realizada por D.
David Solsona Montón y D. Rufino García García en 1971 y la segunda edición fue
corregida y ampliada por D. José Luis Sierra Bellés en 1996.
- “El
habla de Sot de Ferrer” escrito por Isabel Ríos García en 1989, que nos explica
la fonética, morfología y léxico del habla de Sot.
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