jueves, 4 de octubre de 2012

SOT DE FERRER


SITUACIÓN
Sot de Ferrer es el primer pueblo, subiendo Palancia arriba, en el que se habla castellano, y su límite con Algar, además de servir de frontera local, comarcal y provincial, es también frontera lingüística.
Emplazado a 230 m. de altitud, a orillas del río Palancia, el cual atraviesa el término municipal.
Su superficie es de 8.67 km2, su clima es suave, con temperaturas entre 15 y 25 grados.
COMO LLEGAR
El pueblo se encuentra a 45 km de Valencia, 50 km de Castellón y 97 km de Teruel. La manera más sencilla de llegar es, desde Valencia por la A-23 y desde Castellón por la CV-10 y N-225. Se encuentra a 10 km. de Segorbe. La estación del ferrocarril más próxima se encuentra a 3 km. en la población de Soneja. Servicio regular de autobús.

RUTAS URBANAS


RUTA DE LOS LAVADEROS


El eje de la acequia Madre de Sot de Ferrer, discurre por la margen izquierda del río Palancia, acompañando en su trazado el perfil exterior del municipio y al propio río. Siguiendo el curso de la acequia Madre, el primer lavadero que encontramos es el Lavadero del ”Inchidor”, que tiene una sola tramada, linda con un huerto de naranjos y da el sol por la tarde.
 El Lavadero de “la Rocha de la Escuela” está situado en la salida de la Plaza de la Iglesia hacia el río. Es un camino que lleva a la antigua palanca (que servía para cruzar el río), primer acceso que hubo a la población.


La diferencia de este lavadero con los demás es que su agua se desvía de la acequia Madre a un abrevadero y cae al lavadero. Es rectangular, con la parte central de agua, así se puede lavar en ambos lados, luego sigue por una regadera para abastecer las huertas de abajo. Se cree que es el más antiguo por su situación y su estructura.
Ahora nos vamos por la calle junto al lavadero, que tiene la acequia que rodea la mitad de la población (C/ Virgen de Fátima) hasta llegar al siguiente, de nombre  Lavadero de la”Soledad”.
Salimos del lavadero por el puentecico de “Juan Antonio” y nos lleva a la entrada del pueblo, donde en c/ Valencia, nº 2 estuvo emplazado “El Molinete”. Hoy, sobre sus cimientos se levanta una obra nueva para uso residencial y como almacén de fruta. Salvo el caz[1], no quedan más restos de su antigua función como molino harinero. Algo más abajo hubo otro molino harinero que, cuando fue abandonado, siguieron utilizando su caz modificado para llevar el agua hasta la fábrica de luz construida unos metros más abajo.
 Subimos hasta la C/Progreso y nos dirigimos hacia abajo hasta llegar al final de nuestro recorrido, que es el Lavadero de “La Luz”.
Existe también un antiguo lavadero que está más bajo de nivel que el de “La Luz”. No tiene techo, es de una tramada solo y lo utilizaban los que estaban enfermos, principalmente los que tenían la lepra, así no contagiaban al resto de la población




[1] Canal para tomar el agua y conducirla a donde es aprovechada.











lunes, 1 de octubre de 2012

HISTORIA



En la extensión que hoy ocupa el término municipal de Sot de Ferrer, existían, un poblado romano en el Alto de los Moros y poblados ibéricos en el Sitio de Zamel,  Alto de la Fuente y en Rochinas. Siendo este último el mejor conocido y más importante de la comarca, puesto que puede conocerse su estructura urbanística, además de una buena colección de materiales arqueológicos.
El rey D. Jaime I recupera estas tierras para los cristianos allá por el año 1245 y las cede a D. Hurtado de Lihori, familiar de los duques de Liria, en pago a sus buenos servicios durante la campaña, y éste les da el nombre de Soto.
Unos años más tarde, don Hurtado edifica allí, en una superficie de 1300 m2  y como lugar de recreo para habitar con sus familiares, un magnífico palacio de estilo gótico primitivo con alardes ojivales en los ventanales de su fachada, único edificio en la población, bien que tuviera otra forma o extensión que hoy día.
Había también unas cuantas casas en el montecillo, llamado vulgarmente el "Áltico de la Serrada", de las que todavía se descubren vastas ruinas y vestigios. Se llamaba así este monte por estar enfrente de una partida de huerta, de nombre la Cerrada, que estaba circundada por una pared o tapia de buena argamasa para defender los frutos de los animales, como zorros, gatos monteses, etc., que se criaban en el monte vecino, llamado el Cerrobogar, que era impenetrable por su excesiva maleza. También estaba la casa de Gobea, que era como una masía, sita en lo último del término que linda con el de Soneja por la parte de Azuébar, de la que se trajeron algunas piedras labradas toscamente para ser puestas en las esquinas de algunas casas del pueblo, como puede verse si repasamos el mismo.
Los edificios podían ser de 300 o 400 años antes de la expulsión de los moriscos, pero todavía podría presumirse que fueran de los dos primeros poblados que fundaron los moros cuando entraron en España la tercera y última vez, pues al estar cerca del Mediterráneo no tardarían en venir junto a un río que tiene suficientes aguas como para despertarles el deseo de fundar, vecinos a la carretera de Zaragoza a Valencia (Camino Real)  y no muy lejos de algunos pueblos crecidos que hacen el comercio y portes menos onerosos que a otros. Estas conjeturas las corroboran las ruinas y fragmentos que aparecen junto al Camino Real y dentro del mismo y en varios montecillos y heredades. En otros muchos lugares aparecen vestigios y señales de haber habido en ellos edificios desde muy antiguo, ya que aparecen fragmentos de losas de barro cocido con las que los moriscos cubrían los sepulcros. Igualmente aparecen tinajas, cántaros, ollas y otras vasijas de distinta figura que las dichas y de mejor fábrica, además de paredes, pisos, cimientos, etc., que nos muestran gran antigüedad. Todo ello, aunque no demuestre que el pueblo sea tan antiguo como los edificios presumidos, vemos que los mismos moriscos se estimaban más vivir dispersos que unidos cuando la conveniencia de alguna fuente, fertilidad, etc., los invitaba, o al menos da lugar a que nos remontemos al tiempo que ya dijimos.
Tenemos otra fuerte conjetura de ser antiguo este pueblo, y es, al parecer, cómo aparecen en las calles varios fundamentos de casas que indican haber tenido todo el pueblo la misma situación, aunque no la misma dirección y figuras en sus calles y plazas. Estos vestigios se descubren claramente en frente de la casa de Josef Bover y Gómez, enfrente de la acequia llamada de la Gregoria, de la de Miguel Bover, de la de Josef García, de la de Vicente Gil Mayor, y otros cuyos fundamentos de paredes cruzan la calle, algunos al menos.
En la orilla del Camino Real había muchas casas, tanto a la de este término como al del de Segorbe, cuyos restos lo corroboran. Pues, en efecto, cavando unos peones en una heredad junto al camino y barranco del Sr. D. Antonio Soriano, cura de Navajas, descubrieron fundamentos de una gran casa, y entre sus ruinas muchas tejas, medias tinajas grandes, fragmentos de ollas y cántaros, con algunos pedazos de cielo raso, los cuales hacen pensar serían coetáneos de la conquista, a cuya conjetura nos inclina otra, y es que en el altar de la Capilla de Santa Lucía se ven las imágenes de San Jaime y las barras de Aragón, que junto con el estilo gótico, los huesos humanos y casi medias calaveras vistas y desenterradas a la espalda del coro de dicha capilla, dan lugar a inferir que el rey Jaime I haría fundar aquella iglesia para los cristianos que entre aquellas gentes debía haber.
Dícese por tradición que bajaron algunos de los habitantes en el Camino Real, tanto moros como cristianos (que serían muy pocos), a fundar el lugar invitados por el dueño del palacio, que sería el primer señor y poblador, y también convidados de la mejor proporción de aguas, vega, etc., y que dicho señor, que era cristiano, hacía celebrar los divinos oficios en una estancia de su casa, que en el día se llama capilla, la cual está al entrar en el palacio a la mano derecha, en el piso de tierra, desde la puerta hasta la cárcel.
En el año 1609, fueron expulsados los moriscos de Logroño y de la Sierra de Espadán, los cuales eran ya muy pocos.
En este mismo año de la expulsión, viendo los señores territoriales que las tierras, por falta de colonos iban a quedar yermas con notable detrimento para el rey, de los mismos señores, y del Estado, hicieron representación de ello a la Majestad, insinuando al mismo tiempo lo que podia convenir sobre el particular, de lo que resultó que el rey cedió a los señores territoriales las haciendas que fuesen de los moriscos, pero con la obligación de satisfacer los censos y demás deudas contraídas por éstos. Luego los señores fueron repartiendo las haciendas a los vecinos  con las obligaciones y capitales de incautación. En la cesión hecha por el rey a los señores, eran comprendidas las propias aljamas (así llamaban al ayuntamiento o al lugar), como molino, horno, tienda, panadería, etc., que hasta entonces lo eran del pueblo.
En el año 1610, el 6 de enero fue otorgada por Jaume Ferrer, señor de Sot, la carta de población a los nuevos habitantes. A aquellos se les impusieron, en una redacción de treinta artículos, con un prólogo y un colofón, de obligado cumplimiento, escritos en valenciano, unas obligaciones y condiciones que cumplir.
En el año 2010, el 6 de enero se conmemoró el 400 aniversario de la carta de población, con la inauguración de un mural en socarrat, ubicado en el Ayuntamiento que representa el momento de la firma del notario de la carta puebla.
En junio de 1884 se tomaron en este pueblo algunas preventivas en vista de haberse declarado el cólera morbo en algunas poblaciones de las provincias de Lérida y Alicante. Pero gracias a Dios, pasó el citado año sin novedad en este distrito. No fue hasta 1885 cuando se dio la primera defunción, el día 13 de junio, motivo por el cual fueron suspendidas las fiestas patronales de ese año. Se sacaron en procesión las imágenes del Santo Cristo y de San Roque para pedir por la salud de los enfermos y para que nos librase de tan súbita muerte. 
En nuestra población la cultura siempre ha estado muy arraigada, entre 1890 y 1895 se creó la primera banda de música, y varias compañías de teatro. Hasta el año 1936, que estalló la Guerra Civil, estuvieron en pleno apogeo. Durante la Guerra Civil y la postguerra hubo una etapa de declive hasta llegar a la década de los 60, en la que la actividad cultural volvió a resurgir con mucha fuerza.
Después de muchas reuniones, elegir la junta y buscar un local, el Tele-Club se inauguró el 27 de Septiembre de 1969, en presencia del Obispo D. José Pont i Gol, el Sr. Delegado Provincial de información y turismo, D .Luis Algar, el asesor provincial de TC, D. Vicente Aguilella y las autoridades locales. A partir de aquí  comienza el verdadero trabajo de estos jóvenes emprendedores.
Se realizaron conferencias de todo tipo, excursiones por España, y había un grupo de espeleología, los cuales entraron varias veces a la cueva de La Moneda, donde depositaron un nacimiento. También trabajaron, y mucho para hacer el campo de fútbol en el río, donde se organizaron durante muchos años, además de campeonatos de fútbol, campeonatos de atletismo con repercusión provincial.
Trascurrido un tiempo y dado el deterioro del local en septiembre de 1972 se cambiaron a otro que estaba en la Plaza de la Iglesia. Desde este momento hasta 1978 se siguieron realizando actividades de todo tipo, hasta que por un descuido se produjo un incendio que lo quemó todo. Fue el fin de una etapa, y ya no se volvió a hacer otro local hasta que se formó el Centro Cultural.
Una de las cosas más importantes que hicieron, a nuestro entender, fue formar la biblioteca, que empezaron llevando libros de casa o poniendo 50 pesetas, llegando su legado hasta nuestros días.
El Tele-Club de Sot de Ferrer, fue innovador para su tiempo, siendo uno de los primeros a nivel comarcal.

El Centro Cultural está ubicado en el antiguo cuartel de la Guardia Civil. En un principio se encontraba en la parte de arriba de la biblioteca y en la parte de abajo había, una sala de ping-pong, sala de exposiciones, taller de actividades, almacén y baños.
Dentro de las actividades del Centro Cultural, además de organizar el Verano Cultural se realizaban acampadas, excursiones a la nieve, talleres de manualidades, cine, etc.
El Centro Cultural también tenia días de mucho arraigo en la población: El Día del Libro, en el que se realizaba una pequeña feria literaria, y se homenajeaba cada año a un autor, tanto del mundo de las letras nacional como más modestamente a autores locales.
Asimismo se realizaban unos cuadernillos con el nombre genérico “Aproximación a nuestra historia” en los que se recopilaban datos e historias que proporcionaban las gentes de Sot. En nuestros días se realizan los mismos actos y además se preparan teatros y talleres para fomentar la lectura con la participación, sobre todo de los niños.
Otro día importante que se celebraba en Sot era el Día del Árbol, en el que antiguamente se cantaban y bailaban “arenillas” y hoy se replanta o acondiciona alguna zona verde del pueblo.
En el año 1987 se creó la Universidad Popular en Sot de Ferrer, que fue la primera sede de la provincia de Castellón. Se realizaban cursos por toda la comarca y llegado el verano se reunían todos en una fiesta.
Se publicó un libro, en 1991, que se llamó “A escullar”. Fue un gran trabajo de investigación comarcal. Es muy interesante por su contenido, ya que explica cocina, consumo, dietas, alimentación y recetarios de todos los pueblos, al mismo tiempo que cuenta las formas de vida de la comarca.
Sot de Ferrer tiene publicados tres libros sobre nuestra historia:
-      “Repoblar para vivir” Sot de Ferrer. Un ejemplo de repoblación en el Palancia   (ss. XIV-XVIII), que cuenta la historia de la carta puebla de 1610.Fue escrito por D. Francisco J. Guerrero Carot y D. Juan Corbalan de Celis y Durán y publicado en  año 2002.
-      “Sot de Ferrer, datos y noticias históricas” , éste nos describe, sobre todo,  la vida de la población desde el s. VIII hasta el s. XX , tanto la historia de su patrimonio, como la de sus gentes. La primera edición fue realizada por  D. David Solsona Montón y D. Rufino García García en 1971 y la segunda edición fue corregida y ampliada por D. José Luis Sierra Bellés en 1996.
-      “El habla de Sot de Ferrer” escrito por Isabel Ríos García en 1989, que nos explica la fonética, morfología y léxico del habla de Sot.

PALACIO DEL SEÑOR


El Castillo-Palacio del Señor también llamado palacio del Marqués de Valdecarzana  y palacio del Marqués de Bendaña es un edificio situado en la Plaza de la Iglesia de arquitectura ojival de últimos del siglo XIII con detalles del gótico de los siglos XIV y XV.


El edificio fue levantado, en una extensión de 1300 metros cuadrados y sin otros edificios a su alrededor, ya que solo habían unas cuantas casas en un montecillo, llamado vulgarmente "Altico de la Serrada", de las que todavía se descubren vestigios. Dice la tradición que bajaron algunos de los habitantes de un grupo de casas situadas en el Camino Real a fundar el lugar, por invitación del dueño del Palacio.
Se trata de un palacio-fortaleza medieval, con una doble utilidad: residencial-factoría y uso defensivo militar.
Es un edificio, de cal, arena y piedra. Su planta tiene 26 metros de longitud en su fachada por 56 de profundidad (24 metros cubiertos y 32 metros descubiertos). En el lienzo de fachada, lisa y sencilla, está la única puerta de jambas y arcos de medio punto en grandes doveles, y en el centro de su parte superior, entrada con un espacio en cuadro que, quizás en azulejos, llevó el escudo de armas de este señorío. Hay en esta fachada tres ajimeces (ventanas) de pétreas jambas con ojivas (la de encima de la puerta con tres trevolados y un portaluz, lamentablemente desaparecida), que se levantan sobre sus repisas y por el extremo superior sostenía su propio capitel, y éste, los arranques de sus ojivas.
Franqueando su entrada aparece la primera dependencia, de bóveda de arco rebajado del siglo XV, con crucería de aristas sencillas del ojival, período primario. De igual factura es la pieza que conduce a la única escalera que lleva a las salas y habitaciones del entresuelo y del primer piso. Entre el vestíbulo de entrada descrito y el aposento de enfrente, que da acceso al descubierto, está el patio de armas o de luces, y que es un rectángulo. A la derecha del entrante está el cuarto que (según el cura Cabos) sería cámara o tras sagrario cuando la dependencia que le sigue fue la primitiva iglesia o capilla antes descrita. Antiguamente, se utilizó este cuarto por los arrendatarios de las posesiones de este señorío para almacén de algarrobas, y últimamente se adaptó y usó por sus sucesores como lagar.
A continuación de la capilla y en la misma dirección, está la cárcel con su puerta y reja, que dan al interior entrada y tenebrosa luz respectivamente. Después de un espacio de terreno cuya cubierta con arco de medio punto debió ser edificada muy posteriormente a todo el edificio, se llega a la entrada del recinto descubierto, que es un cuadro tapiado de 32 por 26 metros.
En el lado izquierdo entrante desde la plaza a este palacio, está la dependencia que da acceso a la escalera. Sigue el espacio que sirvió de base a la torre palacial, cuyos cuatro lados iguales, con tres ventanas cada uno, rematadas por un capitel, sobresalía por encima del tejado general del edificio siete metros, dominando el panorama. En el año 1925, por motivos de amenaza de ruina, fue derruida con permiso de la dueña doña María Dominga Queralt y Queralt, condesa de Santa Coloma y baronesa de este señorío.
Sigue la entrada a la almazara o molino de aceite, espaciosa y con todos los menesteres necesarios para extraer aceite.  Hoy en día se ha rehabilitado y se encuentra en perfecto estado de conservación, siendo una de las dos existentes en la Comunidad Valenciana, en su mecanismo. Luego de la almazara, el espacio de acceso al descubierto, según antes se indicó, y que sirve para animales domésticos.
En el recinto ante las escaleras, están las puertas al establo y bajas dependencias, y, tomada la escalera en sus dos tramos, se accede a las habitaciones del entresuelo. Se llega al piso principal, formado por amplios y severos departamentos según el carácter de sus moradores y de la época, con marcos y ventanas de arcos ojivales, redondos y conopiales.
La cámara principal es el salón de "Territoriales", con su artesonado y escudo de los "Ferrer y Robles", señores de Sot en el siglo XV. Su chimenea gótico-conopial, con el escudo de armas en relieve (tres bandas generales diagonales de los "Ferrer de Mallorca y de Valencia") y sus poyos de piedra en ambos lados de los ventanales-tréboles. Se llega a la celosía-tribuna que da vistas al altar mayor de la actual iglesia parroquial.
Ya en el segundo piso, la azotea, a la que se sube por la escalera espiral de la desaparecida torre. Sus dependencias apenas si han sido usadas. Una de ellas recibe la luz por una serie de nueve ventanas iguales, de arco ojival rebajado, abiertas en la misma línea del muro que da al descubierto de la actual iglesia.
Fue tradición que cuando algún vasallo era sentenciado por el Señor a muerte de horca, desde una ventana de la torre del palacio, con bandera roja, daba la señal al justicia, para que cumpliera su decreto, ahorcando al reo, sobre una colina que existe en dirección a Santa Lucía y que es llamada "Monte de la Horca".
Fue declarado Bien de Interés Cultural el 14 de agosto de 2001. Actualmente es de propiedad particular, aunque está abierto al público previa cita con los responsables del inmueble.

IGLESIA INMACULADA CONCEPCIÓN


La iglesia fue trazada por el arquitecto Minguez y realizada por el maestro de obras Mauro Minguet a finales del siglo XVIII en estilo neoclásico. Su planta es perfecta cruz latina, de una sola nave central rectangular, de 40m de longitud y un crucero de 30m de longitud  por 8.20m de latitud. Su altura es de 12m y el grueso de los muros de 1.50m.
Tiene espectacular fachada de frontón clásico, torres rectangulares gemelas y gran cúpula de tejas azules vidriadas. Estás dos torres tienen ocho (cuatro cada una) ventanales de medio punto para campanas, y están rematadas por cúpula y cupulino de tejas, como la central mayor, pero de forma escamada.
Este templo fue bendecido previa delegación del Sr. Obispo Gómez de Haedo, por D. Joaquín Cabos, cura de la parroquia, el sábado 22 de septiembre de 1787.
El altar mayor era un hermoso templete de estilo corintio del año 1803, con la imagen escultural policromada de la Inmaculada, tallada por Antonio Calvo (1807) y, rematado por airosa cúpula terminada por un anagrama de María con raya dorada. Este templete-altar estaba levantado en el centro de la cabecera de la cruz, y destruido, como la imagen durante la guerra civil (1936). Terminada la contienda, en el año 1939, le sustituyó uno provisional para el culto, hasta que en 1956, en el mismo punto céntrico que el anterior templete, se colocó, una mesa-altar fija, de ricos mármoles, costeada por los feligreses. Esta mesa-altar fue trasladada en el año 1969 al centro de la cruz, debajo de la cúpula.
Destaca sobre todo en el altar mayor la obra de Juan de Juanes una de las obras más importantes de la pintura renacentista valenciana. La pintura es un óleo sobre tabla estando formado por dos partes principales. La inferior, en la que aparece la Inmaculada en el centro rodeada por sus padres y la superior, en la que aparece Dios.
No se han encontrado datos fiables sobre la procedencia de esta obra. La primera reseña que aparece corresponde al 1621 y sabemos que permanece en la Iglesia primitiva durante 155 años. De aquí pasó a la Iglesia interina (ermita de los Santos Patronos), hasta la construcción de la Iglesia actual, momento en el que pasó a presidir el altar mayor como titular de siempre. Posteriormente fue sustituida por la obra de Antonio Calvo y pasó a presidir la sacristía hasta finales de Julio de 1936, en que lo depositaron en la casa consistorial junto con otro valioso cuadro del Arcángel San Miguel, por miedo a ser destruidos durante la contienda se quisieron trasladar a Norteamérica, cosa que no ocurrió finalmente por haber terminado la guerra antes de ser embarcados.
Llegada la paz, fueron devueltos a su procedencia, en donde de nuevo el cuadro de la Purísima Concepción preside el altar mayor hasta nuestros días y el  retablo de San Miguel del S.XIV, después de unos años en la sacristía, se restauró, y ahora preside uno de los altares laterales de la Iglesia. Es una de las pocas obras conservadas en territorio valenciano adscritas directamente al estilo ítalo-gótico florentino, atribuida a Gherardi Starnina, aunque su procedencia es cuestionable.        
En la iglesia se conservan también diversas reliquias religiosas como el Cáliz, que debido a su diseño se piensa que es del primer tercio del S. XIX y tal vez salido de obradores madrileños.
Otra de las reliquias es la Crismera y Portaviático, de plata en su color, de fines del S.XVII y que se realizó en talleres valencianos (sin marcas ni punzón). También encontramos el Portapaz de bronce y fundición y perteneciente al S.XVIII (sin marcas ni punzón). A la segunda mitad del S.XVI corresponde la Naveta de plata en su color, repujado y cincelado. Pertenece a talleres valencianos y lleva contraste pero no punzón. Por último está la Palmatoria, de bronce, fundición y torneado, datada de la primera mitad del S.XIX. Es de plato circular de campo liso y mango alargado y torneado. Estilísticamente responde a la tendencia neoclásica, pero con ciertas reminiscencias rococas.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

ERMITA Y CALVARIO DE SAN ANTONIO DE PADUA


Data de 1681, consta de una sola planta rectangular y una cúpula de 10m. de altura, con talla de pronunciado estilo churrigueresco. Adosada a ella está la casa del ermitaño donde habitó desde 1700-1716, Juan Peiró, hijo de esta población. Tiene 2 campanas, María y Jesús, las cuales anuncian la fiesta del Santo Patrón, que empiezan el primer fin de semana de Junio con la "Bajada del Santo" a la población para el 13 y 14 honrarlo en la celebración de las fiestas patronales y finalizar el último fin de semana de Junio con la "Subida del Santo" por los mozos en una espectacular carrera.
El Calvario que es parte muy importante de la ermita y seña indiscutible de la población, se realizó en 1801, cada estación fue costeada por los vecinos y consta de 15 estaciones representando la Pasión de Cristo.
Se puede contemplar desde arriba una panorámica de Sot de Ferrer, de la Vega del Palancia, la Sierra Espadán y de la Calderona, el Áltico de los Moros (antiguo poblado) y el comienzo del sendero local y la ruta de las Caleras.